El Premio Libertador al Pensamiento Crítico fue instituido en el año 2005 por el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, a través del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, con el objetivo de reconocer la labor reflexiva de aquellos autores que han desarrollado una visión distinta a la mirada monolítica del pensamiento único imperialista. Se trata de un homenaje a la capacidad de generar ideas heterodoxas, fundando nuevas plataformas para el debate y la discusión de la realidad contemporánea, así como a la construcción de un esfuerzo teórico por clarificar y denunciar aquellas situaciones que atentan contra la libertad e integridad esencial del ser humano.
El Premio es concedido anualmente al autor del mejor libro editado en castellano durante el año anterior al de la convocatoria. El ganador se hace acreedor a un monto de ciento cincuenta mil dólares (US$ 150.000), una pieza escultórica representativa, un documento certificado y la publicación de su obra por parte del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Por su valor intelectual-ideológico y por la cantidad de dinero que entrega, el Premio Libertador al Pensamiento Crítico constituye, sin lugar a dudas, el galardón más importante que se otorga en Venezuela y uno de los más significativos en el mundo de habla hispana.
En la primera edición del Premio (2005), participaron 136 obras provenientes de 16 países, resultando como ganador por decisión unánime del jurado, el libro: El Sujeto y la Ley. El retorno del sujeto reprimido, del filósofo alemán costarricense Franz Hinkelammert, quien inició la tradición de recibir de manos del Comandante Presidente de la República Hugo R. Chávez, la estatuilla representativa y el documento que lo acreditaban como ganador. En la segunda edición, el Premio fue otorgado al escritor méxico-ecuatoriano Bolívar Echeverría, por su libro Vuelta de Siglo, una obra que de acuerdo con el jurado: “constituye una obra de filosofía crítica de la cultura que contribuye a descifrar los ejes de la modernidad latinoamericana”.
La tercera edición del Premio Libertador al Pensamiento Crítico fue concedida a la obra Un Mundo incierto, un mundo para aprender y enseñar. Las transformaciones mundiales y su incidencia en la enseñanza de las Ciencias Sociales, del escritor colombiano Renán Vega Cantor, un libro en el que se examinan los rasgos dominantes del capitalismo contemporáneo, con la finalidad de señalar la permanencia de las características estructurales de larga duración de este modo de producción, con lo cual se quiere señalar que, pese a todos los anuncios sobre una "nueva era", la relación social capitalista sigue siendo dominante en nuestro tiempo, con el agravante que se ha hecho planetaria.