A un año de la siembra del Comandante Fidel, se encuentra más vivo que nunca en la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos sociales en defensa de la humanidad.

Fidel 3Escribir a un año  de la siembra del comandante Fidel, es escribir sobre quien está vivo, es escribir y decir sobre lo auténticamente vivo.  Pues su liderazgo revolucionario sigue moviendo a los pueblos, no sólo de América latina, sino del mundo entero. Fidel y la revolución cubana siguen siendo un referente práctico de la verdad de la revolución antiimperialista en América latina. Tal como desde la filosofía de la praxis, Marx le dio a la práctica el criterio de verdad del pensamiento y de la propia realidad, las teorías de la revolución socialista, de carácter antiimperialista, defensoras de la humanidad, encuentran su criterio de verdad en la revolución cubana,  la cual está, pese a las muchas dificultades, plenamente viva; y tan vivo como ella, está Fidel, siendo una indiscutible lumbrera para el mundo.

La existencia de una Red mundial de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en defensa de la Humanidad, manifiesta la presencia de Fidel y sus motivos de lucha. Es la objetivación de sus deseos revolucionarios más profundos por conservar y proteger a la humanidad, la cual está permanentemente amenazada por el inclemente y depredador modo de producción capitalista, y su garante más fiel de expansión imperialista: el gobierno de los Estados Unidos. Fidel comprendió que los objetivos de las luchas deben estar, antes que nada,  dirigidas a salvar a la especie humana, y así lo señaló en su discurso de clausura de la Conferencia Mundial de dialogo de civilizaciones en el 2005:

“Me parece que lo más importante que podría decir es la convicción que tengo de que la supervivencia de la   especie corre riesgos, y corre riesgos reales. Si ustedes han hecho     un viaje tan largo y han tenido la superpaciencia de esperar que yo les dijera unas     palabras, yo casi, si voy a decir algo importante, lo más importante que puedo decir es     esto, que comparto ese sentimiento y que tengo la convicción, y no se basa en fantasías, sino en hechos, en cálculos, en las matemáticas, de que la humanidad está corriendo un riesgo, que hay que salvar no solo la paz, hay que salvar la especie, y creo     que se puede salvar. No hablaría de esto si fuera un pesimista, si pensara que no tenía solución el problema, creo que tiene solución, y estoy acostumbrado a enfrentar problemas difíciles, no es alguien que se puso a imaginar cosas; creo que tiene solución y es lo más importante.”

Aquello de que “un pesimista es un optimista con experiencia”, no va con Fidel, ni con su experiencia de lucha, pues salió victorioso de las más difíciles batallas, y cuando fue truncado por las fuerzas más injustas de las leyes contrarrevolucionarias, la historia lo absolvió, permitiéndole liberar a su pueblo haciendo la revolución. Por eso dice Fidel, muy justamente, que no habla desde el pesimismo, sino desde la profunda convicción de que la humanidad tiene salvación. Desde la experiencia de enfrentar grandes problemas y triunfar, nos invita a enfrentar  y triunfar en la batalla por la defensa de la humanidad.

Los intelectuales y artistas, han tenido siempre para Fidel un papel estratégico en la construcción de un mundo nuevo, que garantice la permanencia de la vida en el planeta, y que desde la revolución combatan las pretensiones, cada vez más constantes y abusivas por parte del imperialismo norteamericano, de adueñarse de los recursos naturales del planeta. No solo los políticos revolucionarios, o mejor dicho, los revolucionarios que accedieron al poder político, están confinados a la transformación del mundo, también los intelectuales para él tuvieron siempre algo que aportar en este objetivo estratégico. Así él mismo lo escribe en el texto introductorio al debate con los intelectuales realizado el 15 de febrero de 2011 en el palacio de las convenciones en la Habana:

“Los intelectuales pueden quizás prestar un enorme servicio a la humanidad(…) Si logramos que los intelectuales comprendan el riesgo que estamos viviendo en este momento, en que la respuesta no se puede posponer, tal vez logren persuadir a las criaturas más autosuficientes e incapaces que han existido nunca: nosotros, los políticos.”

 Pero su importancia no viene dada por el mero hecho de ser intelectuales, como si la intelectualidad en sí misma fuera digna de los más elevados honores, como lo es para la burguesía y el carácter de clase de esa intelectualidad. Su papel principal estaría en la claridad teórica que los intelectuales revolucionarios puedan aportar a los procesos de lucha por la emancipación humana. Los intelectuales, así como  los artistas revolucionarios, verdaderamente comprometidos, no tienen,  miedo ni dudas de sacrificar lo que sea necesario sacrificar, con el fin de defender a la humanidad, de hacer la revolución, desde sus ideas y desde sus prácticas. No tienen intenciones o fines “profesionales” más que contribuir a una revolución. Esto para los verdaderos intelectuales y artistas revolucionarios, los cuales son, sin duda, los confinados a defender la humanidad, no representa ningún problema:

“Y cabe preguntarse si un revolucionario verdadero, si un artista o intelectual que sienta la Revolución y que esté seguro de que es capaz de servir a la Revolución puede plantearse este problema.  Es decir, que el campo de la duda no queda ya para los escritores y artistas verdaderamente revolucionarios; el campo de la duda queda para los escritores y artistas que sin ser contrarrevolucionarios no se sientan tampoco revolucionarios.”

Estas palabras que Fidel pronuncia a los intelectuales y artistas cubanos, en la conclusión de sus debates, las cuales fueron pronunciadas  en pleno auge de la revolución cubana en  Junio1961, sólo tres meses después de la victoria de Playa Girón, tienen hoy perfecta vigencia para los intelectuales, artistas y movimientos sociales –agregaríamos– comprometidos con las revoluciones de América Latina, y del mundo en general. Sólo quien se siente primero revolucionario antes que intelectual pudiera dar la vida y sus aportes teóricos y prácticos a la transformación de la realidad y a la defensa de la humanidad; sólo quien se siente primero revolucionario antes que artista, entrega su creación a la revolución, “porque el revolucionario pone algo por encima de todas las demás cuestiones, el revolucionario pone algo por encima aun de su propio espíritu creador, es decir:  pone la Revolución por encima de todo lo demás.” Y así lo asume Fidel, y nos invita a todos los que estamos dispuestos a defender a la humanidad a asumirlo así. Al hacerlo, al defender a la humanidad sin vacilaciones ni dudas, Fidel se mantiene plenamente vivo, luchando como un batallador más entre los miles.

De esta manera, La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, como la red de redes que articula acciones y pensamientos contrahegemónicos, para detener las arremetidas imperialistas contra los pueblos humildes del mundo, y en definitiva contra la humanidad entera, es uno de los lugares en donde el comandante Fidel se encuentra más vivo que nunca, como orientador y guía fundamental de las batallas en defensa de la humanidad.

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