Itsván Mészáros, ahora y siempre

imagesCon profundo dolor debo transmitirles la noticia de la desaparición física en el día de ayer, 1 de octubre, de Itsván Mészáros, un hombre de una inmensa estatura intelectual sólo comparable con su inigualable compromiso con la causa humana y su convicción de que ésta habría de triunfar sobre la perversidad del capital.

Miembro de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, Mészáros no sólo fue uno de los más grandes teóricos marxistas de nuestra época sino un firme defensor de las luchas de los pueblos por su liberación. De ello pueden dar fehacientes pruebas tanto el Movimiento Sin Tierra de Brasil (MST), como la propia Revolución Bolivariana, a la que él le dedicó ingentes esfuerzos de sustentación y apoyo; contándose además entre los primeros marxistas en darse cuenta del gran valor que encerraban las propuestas del bisoño Comandante Chávez, allá por el año de 1992 y del futuro de esperanza que éste representaba para los pueblos de Nuestra América. Y así lo demostró en su cercanía afectiva e intelectual con Hugo Chávez, con quien compartió largas sesiones de discusión sobre el proceso bolivariano

Una de sus principales preocupaciones fue la de identificar y ayudar a desentrañar los nudos críticos que obstaculizaban el avance y consolidación de los procesos emancipatorios que hoy están teniendo lugar en esta parte del planeta, así como contribuir con sus análisis y aportes a desarrollar no sólo una teoría de estos inéditos procesos, sino también una estrategia de defensa efectiva ante las amenazas que se ciernen sobre ellos; representadas fundamentalmente por la pretensión del imperio estadounidense de doblegar la voluntad de los pueblos del mundo, de impedir toda transformación del orden dado y de apoderarse de sus recursos naturales. Por ello fue muy claro en señalar cuál era la causa y la esencia de esa lucha:

“El sistema principal no es el capitalismo, sino el capital. El desafío es lograr sacar al capital del metabolismo social. Es esto lo que hay que erradicar. Y esto no es un ideal o una fantasía, sino un objetivo. Y no es un imposible”.

No le cabía duda a Mészáros de que la historia habría de resolverse a favor de los pueblos, sin que por ello su optimismo lo llevara a subvalorar la fuerza del enemigo. De hecho siempre pudo prever los desafíos del tiempo histórico que vivía la Revolución Bolivariana, como cuando nos advirtió, en marzo de 2011: “El peligro que ustedes enfrentan es mayor que el que enfrentamos otras regiones del mundo, pero no soy tan pesimista en cuanto a una intervención del imperio en Venezuela. Una destrucción militar no solucionará ningún problema del capitalismo y tratar de intervenir en una región como Venezuela sería una peligrosa aventura, porque ello implicaría una oleada de solidaridad de América Latina, creándoles mayores problemas a quienes ven la invasión como opción. En todo caso, se tiene que hacer todo cuanto sea necesario para evitar esa aventura de invasión a Venezuela, pues hay que saber que ellos harán todo lo posible por derrotar a Chávez”.

Y en esa lucha por resistir las incesantes agresiones del imperio y mantener vigente la revolución bolivariana, Mészáros consideraba de primerísima importancia el tener conciencia de que estamos combatiendo no sólo por nuestro pueblo sino por el futuro de toda la humanidad; y este sólo hecho debía obligarnos a emplear todas nuestras fuerzas físicas, espirituales y del ingenio para mantener en alto nuestra bandera socialista:

“Tenemos que orientarnos con orgullo hacia la viabilidad de nuestra política y de nuestra ideología, que tiene que estar llena de determinación. Todo es político y la ideología es necesaria. El Socialismo es lo único que garantiza la igualdad sustantiva, pero conquistarlo será un proceso largo.

………..

La única alternativa para evitar la destrucción que comporta el capitalismo es la actualización histórica de la alternativa social del socialismo; una ofensiva socialista”.

Para contribuir con estas luchas por un mundo de dignidad, de justicia y de verdadera liberación, Itsván Mészáros se dedicó a profundizar y a completar la gran tarea emprendida por Marx de desnudar la esencia explotadora y alienante del Capital. Obras como “Más Allá del Capital”, que todos y todas conocimos de la mano del Comandante Chávez, o “El desafío y la carga del tiempo histórico”, con la cual ganó el Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2008, el cual le fue entregado por el propio Presidente Hugo Chávez, en acto público en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, en Caracas, dan testimonio de esa tarea teórica que él mismo se impuso; y la muerte lo ha sorprendido cuando escribía la penúltima parte del capítulo final de lo que consideraba sería la gran obra de su vida y el mayor aporte que podía hacer a la obra de Marx: un tratado sobre el Estado, que para Meszáros sigue siendo hoy el problema fundamental a resolver, si queremos abrir verdaderamente las sendas del Socialismo:

“Se establece un nexo fundamental: el Estado moderno es inconcebible sin el capital, que es su real fundamento, y el capital, a su vez, necesita del Estado como su complemento necesario. La crítica radical al Estado gana sentido solamente si hace centro en la destrucción del sistema de metabolismo social del capital”.

Junto al compromiso con su obra teórica nos quedará también la memoria de un gran ser humano, sensible, afectuoso, siempre optimista a pesar de las graves crisis de la historia que le tocó vivir, y sobre todo, un hombre capaz de cultivar sentimientos de amor sin complejos, como el que le profesó a su amada Donatella.

De algo podemos estar seguros, Itsván Mészáros nos acompañará ahora y siempre, en cada paso que avancemos hacia la sociedad socialista. Honor y gloria al amigo de los pueblos en lucha.

Carmen Bohórquez

Maracaibo, Venezuela, 02 de octubre de 2017.

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