Con derechos

cEn Simón Bolívar la igualdad social era un dogma. Con la distinción de raza, origen social, o sexo no comulgaba el Libertador, pese a ser hijo de familias mantuanas. De igual manera la justicia era un eje rector de su pensamiento revolucionario y popular. En su accionar nutrido de sus vivencias por la lucha de la Independencia y su formación fuertemente ilustrada, era inconcebible la negación de las garantías de los humildes. Especial atención merece en este sentido su defensa del indígena. Consciente estaba Simón Bolívar de que los indígenas eran los primeros habitantes de estos territorios saqueados por la España mercantilista. Innumerables leyes, decretos y manifiestos redunda en esta idea: para Bolívar los originarios eran seres humanos sujetos a derechos como cualquier blanco criollo. En su pluma justiciera la prohibición de la explotación de los autóctonos así como la distribución equitativa de tierras y la eliminación del tributo, tuvieron una presencia constante.
Su verbo se sintió en el Cuzco, el 4 de julio de 1825, cuando dejó clara la importancia dada a los aborígenes que luchaban contra la monarquía. En sus considerandos apuntaba el Libertador: “Que la igualdad entre todos los ciudadanos es la base de la Constitución de la República; que esta igualdad es incompatible con el servicio personal que se ha exigido por fuerza a los naturales indígenas, y con las exacciones y malos tratamientos que por su estado miserable han sufrido éstos en todos tiempos por parte de los jefes civiles, curas, caciques y aun hacendados; que en la distribución de algunas pensiones y servicios públicos han sido injustamente recargados los indígenas; que [en] el precio del trabajo a que ellos han sido dedicados de grado o por fuerza, así en la explotación de minas como en la labor de tierras y obrajes han sido defraudados de varios modos; que una de las pensiones más gravosas a su existencia es el pago de los derechos excesivos y arbitrarios que comúnmente suele cobrárseles por la administración de los Sacramentos; he venido en decretar y…” Tomaba así un conjunto de medidas favorables para los aborígenes peruanos descendientes de los incas.
Sabía el Libertador que la participación de los indígenas en la guerra de Independencia descansaba en la esperanza de tierras y más autonomía de criollos y peninsulares. Convencido estaba el Hombre de las dificultades de la condición ciudadana de los “nativos”, así como de lo estratégico que era la incorporación de estos sectores sociales excluidos a la opción emancipadora contra el colonialismo español y el racismo doméstico. Recordar cómo Simón Bolívar legisló en varias oportunidades a favor de los indígenas, sobre todo en cuanto a la posesión de tierras y a la necesidad de sustituir a los misioneros por escuelas y maestros, es retomar la herencia republicana del Padre de la Patria quien definió el carácter pluriétnico y multicultural del pueblo venezolano. Legado que nunca debemos soslayar.

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