El avance victorioso

niquitaoPartían de la tierra de las cinco águilas blancas. Los indómitos revolucionarios iban bajo las órdenes de José Félix Ribas. Tomar el sendero hacia Boconó era el objetivo y el fin último: alcanzar la ciudad de Trujillo. Los contrarrevolucionarios, por su parte, comandados por José Martí, pasaban de Barinas a Niquitao. Al tener en cuenta la intención del bando colonialista, El Invencible Ribas se dirigió al encuentro contra el millar de soldados que comandaba el coronel realista. Fue el 2 de julio de 1813 cuando se midieron las dos fuerzas en el valle de andino, hecho que pasó a la Historia como la Batalla de Niquitao. Los patriotas afinaron sus baterías primero hacia el centro, guiados por Rafael Urdaneta. El capitán José María Ortega hizo lo propio, pero por el flanco derecho. Paulatinamente, los partidarios del Rey fueron restando terreno hasta quedar acorralados contra los grandes peñascos de la montaña. Este fue el instante que aprovechó José Félix Ribas para atacar la caballería y así romper la formación del enemigo.
El Libertador, evaluando los hechos un mes y una semana después de la refriega en el lar trujillano, afirmaba: “Americanos, el acto por el cual el gobierno español ha desconocido el sagrado de los tratados, os ha dado un nuevo derecho a vuestra emancipación y a su exterminio. Arrollo de sangre ha regado este suelo pacífico, y para rescatarle de la tiranía ha corrido la de ilustres americanos, en los encuentros gloriosos de Cúcuta, Carache y Niquitao, donde su impetuoso valor, destruyendo el mayor número, ha inmortalizado la bizarría de nuestras tropas. Las repetidas y constantes derrotas de los españoles en estas acciones prueban cuanto los soldados de la libertad son superiores a los viles mercenarios de un tirano. Sin artillería, sin numerosos batallones, la fogosidad sola y la violencia de las marchas militares, ha hecho volar los estandartes tricolores desde las riberas del Magdalena hasta las fronteras de Barcelona y Guayana. La fama de nuestras victorias volando delante de nosotros ha disipado sola ejércitos enteros, que en su delirio intentaban llevar el yugo español a la Nueva Granada, y al corazón de América Meridional”.
La Batalla de Niquitao es un episodio que pone muy en alto la lucha por la libertad durante la Campaña Admirable de 1813. Fueron hechos prisioneros casi 500 realistas, muchos de los cuales se pasaron al bando independentista. En Trujillo se acrecentó la posibilidad de victoria de la causa republicana. José Félix Ribas, Rafael Urdaneta y José Vicente Campo Elías no deben quedar relegados de la memoria colectiva. Sus actuaciones, como los de otros hombres y mujeres, enaltece el gentilicio nuestroamericano. Son sinónimo de lucha, constancia, inteligencia, gallardía y entrega, todos valores hoy impostergables. El bicentenario de nuestra liberación del dominio extranjero es el escenario oportuno para reflexionar sobre la voluntad de un pueblo por ser autónomo y soberano.

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