De la guerra económica a la guerra simbólica

68aaad_cd4df774f2ae24c0d0a83b51eaa075b9.jpeg_srz_410_278_85_22_0.50_1.20_0.00_jpeg_srzAl inicio de su gobierno papal, Francisco invocó a Bolívar y San Martín y nos llamó a la integración intercultural del continente. ¿Será esto casual?…

Cuando un pueblo es sometido a un bombardeo mediático y económico prolongado, le pulverizan las arterias y las señales del camino; atacan, insultan y ridiculizan a sus líderes y profetas, asesinan físicamente y luego matan moralmente a sus mártires ; pisotean los símbolos, el escudo, la bandera, patria es papel tualé; dejan sin lugar, sin ubicación geográfica y ecológica, cultural y espiritual a su juventud, sin esperanza y sin pistas del futuro. Queda su pueblo solo, en el desierto, sin referencias trascendentes, sin saber quién es, de dónde viene y a donde va; lo dejan en el vacío, sin memoria, sin personalidad propia, histórica y social, sin identidades, como sombra sin interior,sin espiritualidad, hasta volvernos a convertir en los “indios sin alma” del siglo XVI. Luego, caemos en la cuenta de que la guerra simbólica también tiene carne y hueso: se meten primero con Guaicaipuro (lo vamos a quitar de allí, del Paseo de la Resistencia Indígena de la Plaza Venezuela y vamos a traer otra vez a Colón, al FMI y al Banco Mundial: lo anuncian el 12 de octubre. 2015). Pisotean a Bolívar (y antes habían irrespetado a Negro Primero y Juana La Avanzadora). Dicen que “esa vaina me la quitan de aquí” y la echan en la basura o se la llevan a Maduro a Miraflores, pero ahora resulta –después del vaporón- ¿que la vaina no era con Bolívar? El Departamento de Estado tiró la piedra y escondió la mano. Afirma ahora el cachorro del imperio en su reculeo oportuno, que el rollo no es con Bolívar, sino con Chávez y con el Bolívar de Chávez; pero “la vaina”fue contra el Bolívar clásico del Salón Ayacucho el 11 de abril de 2002, contra la Constitución y el nombre de Bolivariana de la República de Venezuela. De paso, toda la iconografía de Bolívar es parte de una totalidad… Vaya coincidencia, el nuevo Alcalde de derecha de Bogotá, en sintonía con la oligarquía venezolana y argentina, quita a Bolívar para colocar en su lugar el retrato del conquistador español. ¿Quitarán en el Sur a San Martín y a Eva Perón para colocar en su lugar al conquistador español y al símbolo del apartheid piti-yanqui, anti-indígena y anti-hispánico Domingo Faustino Sarmiento? Desde el palacio de Macri en Argentina, ya había anunciado un emisario de la MUD que sacarán los restos de Chávez del Cuartel de la Montaña. Desde Buenos Aires el imaginario mantuano de la “limpieza de sangre”, nos llama a comparar un ministro de allá y uno de aquí: allá tiene una estampa nítida, de corbata empresarial, vale decir “blanco” de alma y piel, de “buen parecido” y de buen humor racista. Los ministros de aquí en cambio, son amulatados, aindiados o zambos como Chávez o como el Bolívar del pueblo, que huele a sudor de pueblo y bosta de caballo en las batallas para la nueva independencia. ¿Que la guerra es sólo “simbólica”?¡Muesca! Es un chiste cruel que nos quiera banalizar el adversario y convertir el crimen político en una modalidad legítima de hacer política como en Colombia. ¿Una mesa o misa de ofrenda y de acción de gracias, de cuerpo presente en la Conferencia Episcopal con las manos ocultas, genocidas y ensangrentadas de la guerra económica?. Sentimos que la eficacia simbólica toma cuerpo en la manipulación-pseudorreligiosa del más apestante fariseísmo, en lo narco-paramilitar entramado con el hampa común, la inseguridad, el sicariato fascista, la desestabilización, la guerra política y la locura autodestructiva, convirtiendo a Venezuela en el epicentro de la dictadura mediática mundial del gran capital y terminando en esa oscuridad del túnel de la guerra del petróleo. Articulada -como venía dos años atrás- con la guerra de precios de Fedecámaras, Consecomercio, la Conferencia Episcopal, los economistas y sociólogos de la UCAB y de otros fantasmas académicos graduados en Harvard, que le hacen el piso y le tienden la alfombra a los nuevos anuncios apocalípticos del FMI, del pentágono y del gobierno español, quien en su delirante franquismo rajoyciano y mayamero, todavía rebuzna con Aznar, con el perdón del manso, sabio y servicial asno que hemos heredado del Asia junto con el caballo (2)

Ya el esclarecido obispo de Coro, Monseñor Tarantantán, nos aclaraba que “la flojera del venezolano” se debe a nuestro ancestro caribe. Gracias Monseñor, por tenernos en tan alta estima. Sin embargo el Papa Francisco ha dicho que el achante, la flojera y falta de imaginación de muchos obispos se debe entre otras cosas a su discreto encanto con la burguesía. A su tránsito por la vida, ayunos de pueblo y por tanto del látigo implacable del mensaje evangélico contra los mercaderes del templo. Este Papa, es sospechoso de socialista y de poco agrado del Cardenal Urosa, como de la mayoría de los miembros de la Conferencia Episcopal Venezolana. Esa jerarquía no es ecuménica, ni carta alguna para facilitar el diálogo o el entendimiento del país, es parte de la guerra simbólica que hace carne en el golpe de Estado permanente desde los grandes centros del poder mundial. Igual que en el terremoto de 1812, Bolívar denunciaba al alto clero de ser parte activa de la guerra civil. Ahora ante cualquier sequía, vaguada o desgracia, como el faraón del norte, nos anuncia las siete plagas de Egipto para Venezuela. Pero el sol de la libertad con justicia del profeta Isaías, encarnará en la siembra de la esperanza para construir el futuro. Las filosofías indias del Buen vivir restablecerán nuestra diversidad agroalimentaria para dar respuesta a la crisis actual en fecundo diálogo intercultural.

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(1) No temas a los que matan el cuerpo, teme más a los que matan el alma, dice el Evangelio. -No sólo de pan vivirá el hombre, pero también vivirá de pan para el sustento diario y por eso el Hijo del Hombre multiplicó los panes y los peces. Nos convocó además a ganar el pan con el sudor de la frente mediante la dignificación del trabajo, como lo apuntó Pablo).

– Recalca el Evangelio: debemos temer más a los que matan el alma que a los que matan el cuerpo, sin descuidar la preservación de la vida y la multiplicación de los panes, en la gratuidad para dar testimonio, pero sin dejar de lado la dignificación del trabajo.(¿Cómo combinamos hoy para nuestra regeneración social, humana y espiritual el apoyo del Estado con la dignificación del trabajo y de la vida?).-La multiplicación de los panes fue para anunciarnos –desde la palabra y con hechos- que algún día nos liberaremos del trabajo. Que al principio era el verbo y el verbo se hizo carne. Que el trabajo es un medio para reproducir nuestra propia existencia y no un fin en sí mismo:

-Mientras el trabajo diario dignifica, la pereza degrada moral y espiritualmente. No será por la vía de la pereza física y espiritual que arribaremos a la superación de la subcultura del petróleo, de la falsa cultura del facilismo como arma de conquista y colonización. El restablecimiento y la reconstrucción de nuestro país reclama una nueva independencia, que supere las limitaciones y exclusiones sociales, etno-raciales, culturales, patriarcales y humanas de la primera independencia. En el incanato –por ejemplo- estaba penada la pereza y la mendicidad, acompañada de garantías para el derecho al trabajo y a la alimentación diversificada y la seguridad social.

-Que toda independencia implica riesgos y sacrificios para salir de las nuevas esclavitudes del capital.Para ello, hay que buscar salir del rentismo petrolero y minero.

(2) El caballo es originario de América, pero antes de desaparecer hace 10 milenios, cruzó Asia por el estrecho de Bering, allá se diversificó y lo domesticaron, para luego llegarnos por Canarias y Santo Domingo en el siglo XVI, como arma de conquista. Muy pronto el indio en el llano y luego el negro, lo amansan y adiestran y lo montan en pelo para luego convertirlo en arma de independencia, después de vivir su primera experiencia con Boves.

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